EL DUELO SILENCIOSO DE LAS CUIDADORAS DE COLONIAS


Cuidar de una colonia felina no es solo alimentar, esterilizar o vigilar su salud. Es convivir con ellos, día tras día, con sus miradas, sus ausencias, sus maullidos únicos. Cada gato que forma parte de una colonia deja una huella. Y cuando uno de ellos muere, desaparece o enferma, duele. Mucho. Aunque no siempre lo digamos.

El duelo de una cuidadora de colonias es un duelo invisible. Porque no siempre hay un cuerpo que coger, ni una despedida clara. A veces simplemente dejan de venir. A veces se van lentamente, sin ruido. Otras, nos los arrebata un coche, una enfermedad, o una mano cruel. Y nos quedamos con la duda, la impotencia… y un silencio que pesa.

Nadie te enseña a lidiar con esa parte. Lo llaman "es solo un gato callejero", pero tú sabes que no. Tú lo conocías. Sabías su sitio exacto de dormir, cómo movía la cola, o si se acercaba solo cuando no había nadie. Tú sabías que ese gato era especial.

Lo vives en soledad, porque pocas personas entienden ese tipo de vínculo. Y además, como cuidadoras, seguimos adelante por los demás gatos. Porque hay que poner comida. Porque hay que seguir. Pero el duelo sigue ahí, aunque nadie lo vea.

Y está bien sentirlo. Está bien llorar, enfadarse, necesitar parar un día. Porque cada pérdida importa. Porque somos humanas. Y porque cuidamos, no solo con las manos, también con el corazón 


Comentarios

Entradas populares de este blog

ALERTA LAS COLONIAS FELINAS DE CAMPILLOS, ROBO DE PIENSO Y RIESGO DE ENVENENAMIENTO

NUEVAS MANOS, MISMOS CORAZONES: BIENVENIDAS VOLUNTARIAS.

🎒 QUE LLEVA UNA VOLUNTARIA DE COLONIAS FELINAS EN SU MOCHILA